Esfinge de Guiza



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Esfinge de Giza

Ubicada en las afueras de Guiza, una ciudad a pocos kilómetros de El Cairo, en la ribera occidental del Nilo, la Esfinge de Guiza es uno de los monumentos más fascinantes del antiguo Egipto y uno verdadero símbolo del esplendor que el Imperio alcanzó. La icónica figura de león con cabeza humana resulta una visita ineludible para todo viajero que llegue a El Cairo.

La necrópolis de Guiza contiene un complejo de tumbas entre las que destacan las tres grandes pirámides de Keops, Kefrén y Micerino, rodeadas por otras pirámides más pequeñas y una serie de tumbas de otros reyes menos importantes, todas ellas custodiadas por la majestuosa esfinge.

Misteriosa y desafiante, la esfinge guarda sus secretos desde hace milenios, incluso su edad no ha podido precisarse con certeza, suponiéndose que ronda los 5.000 años de antigüedad.

La monumental figura de piedra se esculpió directamente en un montículo de piedra caliza. La figura tiene una altura de 20 metros, por 57 metros de largo y 6 metros de ancho, y su cara mide más de 5 metros. Se supone que el rostro es el del faraón Kefrén, cuya pirámide custodia, aunque otras teorías más recientes, se lo atribuyen a Keops (padre de Kefrén). Originalmente, la estatua estaba pintada en colores vivos.

Hay dos templos, uno junto a la esfinge y el otro frente a ella, como ofrendas a la “imagen viviente”, como denominaban los egipcios a las esfinges. Al sur del monumento se ubica el templo de Kefrén, que comunica con la pirámide por medio de una avenida.

La esfinge ha sufrido numerosos ataques además del paso del tiempo, por lo que ha sido restaurada en muchísimas ocasiones. Afortunadamente las arenas del desierto se encargaron de mantenerla sepultada durante siglos, protegiéndola así de la erosión.

Este ícono de Egipto se yergue con la mirada hacia el este, saludando al sol naciente, como custodia de la necrópolis.

Según reseña la historia, el príncipe Tutmosis accedió al trono luego de retirar la arena que cubría a la esfinge, la cual le habría pedido en sueños que la salvara retirando la arena que la cubría. Este relato de Tutmosis IV se encuentra en la estela emplazada frente a la esfinge. El faraón fue quien ordenó la construcción del muro que la protege de la erosión del viento.

Resulta llamativo para el viajero, la ausencia de la nariz de la esfinge, pero más allá de las diversas leyendas y teorías, se desconoce cuándo la habría perdido y por qué.

Para llegar a la esfinge existen innumerables tours en El Cairo que recorren toda la necrópolis de Guiza, tanto de día como de noche. También puedes llegar desde Guiza en excursiones en autobús e incluso a pie. Si el atractivo principal de tu viaje son las pirámides, puedes alojarte en Guiza, en alguno de los hoteles con vista a la necrópolis, para disfrutar de ellas a toda hora.

Casi 5.000 años después de su construcción, la Esfinge de Guiza continúa guardando herméticamente sus secretos y fascinando a los viajeros de todo el mundo.

Fotos de Esfinge de Guiza

Cómo llegar a Esfinge de Guiza

Temas: África, Egipto, El Cairo

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